
Las agresiones verbales son intermitentes y no cesan, a pesar de haber exigido de la dirección del centro educativo IES ALFONSO XI de Alcalá la Real medidas que salvaguardasen la integridad del profesor y que tuvieran una repercusión disuasuoria - a la vez que pedagógica - sobre los menores agresores de este Curso de 4º ESO A y B mezclados en la nueva "asignatura" llamada "atención educativa", otro invento de este gobierno socialista integrado por hupojitasilaicos de la demagogia y de los interminables conflictos en la escuela del analfabetismo funcional para perpetuar su nuevo totalitarismo, experimento no precisamente con gaseosa sino en la realidad de las aulas, en esa misma línea del fracaso de las reformas-probeta y sus consecuencias: la LOGSE y el largo camino a Ítaca, como tituló uno de los capítulos de su libro La Escuela sin Ley (La Esfera de los Libros, S.L., 2009) doña Amalia Gómez Gómez que conocí y fue una de mis compañeras en el Instituto Velázquez durante el Curso 1985-86.
Ella era profesora de Historia y yo impartía 20 horas lectivas de latín ¡ en prácticas ! - aunque gané oposiciones a Agregados de Francés en 1985, año que borraron estos indinos socialistas estafadores las oposiciones a cátedra para posteriormente poder nombrar catedráticos a quienes a ellos les saliera de los cojones en esta nueva cueva socialista del Mátrix progre de Ali Babá y los cuarenta ladrones -, también colaboraba, lógicamente o mejor dicho, por ética profesional, por vocación personal, con el Departamento de Francés, aunque estaba desbordado y saturado de alumnos, y apenas disponía de tiempo, pues estuve haciendo los antiguos Cursos de Doctorado en la Universidad de Sevilla y elaborando una tésis sobre los primeros relatos del joven Gustave Flaubert que no tuve más remedio que presentar al final como tésis de Licenciatura y no tésis doctoral por el motivo administrativo, no razón desde mi punto de vista, de que la había redactado en francés y no en castellano como lo prescribía la ley, de tal forma que me fue denegada por el rectorado después de haber sido defendida ante un tribunal compuesto por profesores de los departamentos de literatura española y lengua francesa (no había suficientes profesores en el departamento de Francés y hubo que recurrir al departamento de Hispánica), ninguno de los miembros del tribunal conocía esta normativa por lo que me puso la administración entre la espada y la pared en ese mes de junio, recta final y decisiva del curso en el Instituto Velázquez, me daban un plazo muy breve para traducir la tésis al español si es que pretendía acceder mediante su defensa al título de doctor en Filología Francesa (ese fue el colmo de las aberraciones), o bien presentarla simplemente como tésis de licenciatura y obtener únicamente el grado de Licenciado. Dadas las circunstancias de estar presionado por mi precaria situación de profesor de francés en prácticas impartiendo 20 horas lectivas de latín, pendiente del visto bueno de la inspección de latín (¡!) y no de francés (el colmo de los colmos flagrantes de este surrealismo socialista) apremiado por aquella nefasta coyuntura, ayant la tête entre l'épée et l'enclume, tomé apresurada y erróneamente la decisión de elegir la segunda opción que no fue nada gratificante para mi carrera docente, puesto que al año siguiente, en la Universidad de Granada (provincia a la que fui destinado) tuve que volver a realizar los Cursos de Doctorado por el Plan nuevo en dos años en el Departamento de Francés de la facultad de Filosofía y letras de Granada. Es decir que cuento en mi expediente académico con tres años de Doctorado realizados por dos planes distintos, y en dos universidades muy diferentes desde cualquier punto de vista, la de Sevilla y Granada, cursos de contenidos y naturaleza por tanto bastante variada, aunque con ciertos puntos comunes afines a mis propios intereses, en las asignaturas de libre elección, pero sin ninguna convalidación. (Tengo que decir contra algunos envidiosos que van pensando y diciendo por ahí que si tengo varias licenciaturas es gracias al sistema de convalidaciones, pues no señores, tampoco me convalidaron ninguna asignatura de Románica cuando hice Hispánica, las convalidaciones dependen siempre del capricho y arbitrariedad de una comisión que rezuma envidia y recelos por los codos y donde impera el feudalismo y la nueva versión socialista del derecho de pernada). Pero dadas mis tribulaciones durante los siete años siguientes por Andalucía impartiendo, a la orden caprichosa y arbitraria, abusiva, de la administración socialista, todo tipo de afines menos francés, arrojé la toalla en esta tésis doctoral que habría sido una continuación de la investigación anterior, puesto que el trabajo que inicié en París durante mi lectorado en el Lycée Louis Le Grand había sido aprobado como tésis de licenciatura en Sevilla en junio de 1986, quedando así anulado como posible y futura tésis doctoral.
Tuve que hacer dos años más de Doctorado (el antiguo dejó de ser vigente por otra estúpida nueva ley, y al no valerme, me inscribí en el nuevo Plan, con la intención de continuar mi trabajo y así poder presentarlo como tésis doctoral). Cualquier aspirante se habría mareado y tirado la toalla mucho antes que yo. Pero no lo hice. Estos cambios chapuceros, como todo lo que hace el Partido Socialista y su administración surrealista, me sacaron de quicio. No obstante, terminé brillantemente estos dos nuevos años de doctorado pese a estar destinado fuera de Granada capital. Y seguí investigando en la misma línea de mi primer trabajo. Pero lamentablemente para mis ambiciones o pretensiones universitarias, acabé estresado y tuve que abandonar, ahí están mis resúmenes de libros leídos sobre aquel tema ampliado a la narrativa fantástica, redacciones, borradores, etc. por si algún día (no sé cuándo) me siento motivado para continuar. Cuando me jubile, tal vez. En esta situación que estoy soportando en mi trabajo, no me quedan ganas ya de terminar aquel proyecto, además ya no me serviría para el título de doctor, puesto que estos socialistas envidiosos y chapuceros cambiaron las cosas con la malévola idea de que cualquier aspirante a doctor tenía que leer o defender su tésis en un plazo de tiempo muy breve tras finalizar los cursos de doctorado. Parece, de verdad, que todo estuvo hecho por los responsables socialistas para ponerme más y más trabas, más palos en las ruedas, como se diría en francés, pour me mettre, indéfiniment et sans cesse, des bâtons dans les roues. Lo que no pudieron arrebatarme fue el placer de mis lecturas y de mis redacciones. Faltaría más. Con mucha razón puedo sentirme altamente perjudicado por todos aquellos cambios producidos en el año 86. Ese mismo año muchos profesores interinos llegaron a ser, de la noche a la mañana, catedráticos de universidad. Conozco a muchos de ellos. No podía haber peores profesores ni más mediocres. Así son las cosas. Este socialismo aupa a los mediocres, y rebaja a los que se esmeran, quitándole incluso el derecho de competir en igualdad de condiciones. Fue increíble cómo interinos insuperables en mediocridad, por varita mágica, fueron ascendidos, promocionados a la categoría de catedráticos. No citaré ninguno porque está feo. Pero los hubo a mogollón. Así se instauró este sistema de enchufismos, nepotismos, endogamia, localismo en los departamentos universitarios, algunos haciendo colar incluso a sus propias mujeres y demás familiares incapaces de ganar oposiciones.
Ese año en prácticas en el Instituto Velázquez, a pesar de tanta presión y de estar impartiendo una asignatura que nada tenía que ver con mi especialidad, colaboré con el Departamento de Francés escenificando obras de teatro con los alumnos de COU. Actividad teatral que continuaría desarrollando en mis ocho largos años en expectativa de destino para calmar mis nervios, rabia e impotencia ante tanta injusticia y enchufismo socialista respaldado en estas iniquidades por los sindicatos cuyos líderes pretendían promocionar de maestros a profesores agregados y de profesores agregados a catedráticos por la puerta cómoda ya que por la de las oposiciones les resultaba imposible a estos mediocres mamones, algunos consiguiéndolo por méritos que nada tienen que ver ni con los académicos ni con los pedagógicos. Ahora me dedico al deporte, aunque no descarto volver a las tablas si me prestan un micrófono de los que usan algunos actores modernos, porque tengo ya la garganta jodía por haber enseñado todo tipo de asignaturas a cursos hipernumerosos, con ratios abusivas, y a consecuencia de toda esta mierda me quedo a menudo afónico y me han hecho extraños diagnósticos que ni siquiera los especialistas saben de qué se trata, pese a haber intervenido estos cirujanos a más de cien pacientes, y por supuesto no me quiero volver a operar, pues la última vez que me tumbé en un quirófano estuve a punto de no despertar. Tuvieron que anestesiarme dos veces por culpa de unos mediocres otorrinos que ni se dignaron después a darme de baja, aunque les rogué que lo hicieran porque me había quedado sin defensas y me resultaba imposible dar clase. Cabrones otorrinos alcalaínos socialistas que van buscando a enfermos para enriquecerse y luego no se hacen responsables, ¡hijos de puta! Aquella intervención fue su gran fracaso y para no reconocerlo tomaron la decisión de no dar indicios y mucho menos pruebas de que tardé más de un mes en recuperarme y no bien del todo. Me cepillaron los cornetes y me dejaron los tabiques nasales como la batalla de las Termópilas. No recomiendo a nadie que se ponga en manos de esta pareja de pirfos. Desgraciado de él. Ese año enfermé varias veces a lo largo del Curso, y este mismo director inició gestiones para que me descontaran los emolumentos correspondientes, ¡hijoputa de las vacas lecheras!
Cómo verán no estoy dispuesto a operarme otra vez, no te jodas, mientras haya socialistas al mando de este instituto y socialistas por doquier, al mando de todos los mandos que a mí no me engañáis, socialnazis hitlerianos con vuestra nueva tiranía aun así disfrazada. Si no puedo hablar en mis clases, pues me quedaré callado, esperando a este director cabronazo lameculos mamón enchufao, hijo de franquista, ojo del culo del felipismo y zapaterismo, pero escribiré contra vosotros sádicos mamones inquisidores hijos de satanás. Y si me tengo que cargar a uno de los vuestros contad conmigo, pues ya era hora de que me defendiese, después de tantos años que lleváis declarándome la guerra, ¡hijos de la gran puta socialista!
En recompensa a todo mi trabajo la canalla y puta administración socialista me obligó al año siguiente a impartir 20 horas de inglés, y no sigo en la narrración de lo que fue durante mi larga trashumancia en expectativa de destino durante los años posteriores, porque entramos en otro tipo de violencia ejercida por la tiránica administración socialista de enchufaos, envidiosos, mediocres al poder y resentidos. Y luego te dicen que tú eres el resentido. Y si lo fuera, creo que me habéis hecho ganar a pulso el derecho a serlo, y aun así, al menos mis blogs no perjudican a nadie y si así lo cree el lector virtual, bastaría con que dejara de leerlos, mientras que vuestras decisiones desde vuestro poder tirano sí que me sigue agrediendo y perjudicando mi salud, socialistas nazis indiculiebres, donilleros, orrones, rufos, pergayus y cabrones ¡No me jodáis más, hijos de la Gran Ramera Socialista encaramados por el nepotismo, el localismo y la endogamia de la nueva miseria de la LOGSE felipista y de la LOE zapaterista!
Por eso mismo recomiendo el libro de Amalia Gómez, escrito ni que decir tiene en una lengua carente de cualquier insulto como los que acabo de escupir a estos socialistas que nos desgobiernan hacia el caos y la anarquía, publicado recientemente en La Esfera de los Libros. Ya buscaremos tiempo para resumir alguno de sus capítulos.