Antoine González: À bâtons rompus

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Antoine González
Alcalá la Real, Jaén, Spain
En los riscos escarpados de las calles de su pueblo, se hunden las raíces de Antoine. Mitad francés, mitad alcalaíno. Si hubiera otra mitad sería del fondo del mar, donde los pulpos se esconden entre las rocas y los lenguados desafían al pescador, camuflados en la arena. Nunca antes he visto tanta ilusión y tanta energía en un mismo cuerpo de atleta. Lola
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Cazorla 20-4-2008

PRIMERA COMUNIÓN DE MÉLANIE

La pequeña princesita Mélanie en el día más feliz, con sus papás y su familia, rodeada de amor y construyendo un recuerdo cálido para siempre.

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jueves 10 de julio de 2008

CRÓNICA XVª SUBIDA CICLOTURISTA AL VELETA 6-7-8. LA PEÑA ALCALAÍNA EN EL NIDO DE LAS ÁGUILAS

La Peña Alcalaína en el Nido de las Águilas.

La 15ª Subida Cicloturista al Veleta ha supuesto un reencuentro con este “pico de las águilas” y me ha traído recuerdos y fragancias de Pinos Genil, el otro escenario de mi infancia.

En las alturas de Sierra Nevada tomé algunas instantáneas, no obstante realicé esta prueba de gran fondo con el corazón dividido entre la montaña y el aeropuerto García Lorca de Granada. Mi hija Esmeralda me dejaba para volver a París y en una misma jornada tuve dos citas, una que me mordió como un perro rabioso y otra que machacó mis músculos como una roca punzante. En este momento, el tiempo transcurrido ha mitigado el dolor y ha hecho más dulce el recuerdo. En ese día corrí como un fantasma volando al cielo para cumplir con la montaña y despedir al avión que se llevó mi alma.

En ediciones anteriores la marcha arrancaba desde el Hotel Bella María en Pinos Genil, no muy lejos de la panadería “La Duquesa”, propiedad de mis tíos. Este año la organización ha introducido varias novedades. Por un lado la salida desde el Estadio Municipal Los Cármenes de Granada, por otro lado la utilización de control electrónico de los dorsales en el cajón de salida con sus luces y sus sombras. Algunos perjudicados por los errores y horrores técnicos desistimos en las reclamaciones formales cuando la organización nos pidió un adelanto de 60 euros como condición previa para aceptar a trámite las quejas. Aunque escritas, algunas cláusulas son claramente abusivas.

Esta edición contó con dos recorridos alternativos que facilitaron la participación de todo tipo de corredores. Unos 800 ciclistas eligieron el ascenso al Veleta a 3294 m de altitud por una ruta de 51 km, con alta dificultad física. Alrededor de medio centenar de corredores prefirieron la variante de 33 Km con meta en Pradollano, a 2100m y dificultad media.

La Peña Alcalaína estuvo representada por 7 escaladores: Alberto Aguilera, Francisco Arjona, Rafael Arjona, José Miguel Contreras, José Antonio Fuentes, Jorge López y yo, Antoine González.

Los primeros 9 Km, que transcurrieron por Lancha del Genil y Cenes de la Vega fueron neutralizados hasta Pinos Genil, donde se dio la salida oficial. Aunque conocida, la ruta no deja de ser muy dura desde su comienzo. Amplias curvas con subidas del 9% de la carretera vieja A-4026, la antigua nacional a Sierra Nevada, sirven de aperitivo hasta enlazar con la A-395. Después, nuevas rampas del 9% hasta el Hotel La Higuera, hábilmente emplazado como un centinela en las puertas de un llano flanqueado por una formación de chopos boleana, trémulas hojas con envés plateado. Al final del arbolado se encuentran el Hotel El Guerra, a la izquierda, con su fachada salmón, y a la derecha el Hotel Restaurante Don José, con su exquisito jamón serrano. Desde ese llano se accede a un carril que nace a la derecha y lleva hasta un alto, el Purche, en el que se levantó en tiempos un sanatorio antituberculoso, convertido hoy en un bonito lugar de ocio dotado con restaurante, piscina y zona de acampada.

Tras el breve rellano, siempre subiendo, avistamos en una bifurcación el primer avituallamiento. No me detuve esta vez, preparado para las rampas del 12% que me esperaban hasta el segundo avituallamiento, en el cruce de la bajada a Pradollano. La sed me hizo reponer líquidos con avidez y me detuve fugazmente, lo justo para rellenar el bote de agua. Una dura rampa con curva cerrada a la derecha, seguida de un falso llano eterno me evocó todas mis viejas batallas épicas con esta montaña.

Este diabólico cambio de cadencias es mi asignatura pendiente con el Veleta y me hace siempre desear con desesperación llegar a la Barrera (2500 m), donde empieza realmente mi terreno. Situada en la Hoya de la Mora, la Barrera anuncia la auténtica escalada: 12 kilómetros de herraduras, las últimas con subidas del 13%, con pavimento en mal estado, baches y asfalto migado en gravilla por la erosión de los agentes atmosféricos.

Después de pasar cerca de la ermita de la Virgen de Las Nieves habían intercalado el tercer avituallamiento. Lanzado a un ritmo que aconsejaba no parar tampoco en este punto, dejé atrás la carpa de la organización. En este paraje la vegetación comienza a ser más escasa y los juníperos son rastreros, con sus ramas en crecimientos paralelos al suelo. A medida que la meta se intuía, aproximadamente a 3000 m, acumulaciones de nieve helada ocupaban el talud de algunas rampas.

Superada una última curva a la derecha, se suaviza el terreno en una recta final sobre un firme muy deteriorado. La llegada a la meta fue controlada electrónicamente, no sin fallos. Por problemas de cobertura de red de forma intermitente en la zona de meta del Veleta se produjeron desfases en la toma de tiempos de algunos participantes. Hemos sabido de las dificultades de la organización, es como si la vetusta montaña se vengase de los intentos de los hombres por someterla.

El cuarto avituallamiento nos ayudó a reponernos. El cortavientos que me entregaron me permitió una bajada más rápida que los otros años, así que pude llegar al aeropuerto de Granada a las 14:30, justo a tiempo para, cansado pero feliz, despedir a mi hija Esmeralda que partía rumbo a París.


Antonio González Martínez

lunes 7 de julio de 2008

15ª Subida al Veleta: el pico de las águilas 6/7/2008

videoPretendo con este vídeo realizado en las alturas de las águilas, mostraros mi versión de la decimoquinta subida al Veleta, carrera que realicé con el corazón dividido entre la montaña y el aeropuerto García Lorca de Granada. Mi hija Esmeralda me dejaba para volver a París y en una misma jornada tuve dos citas, una que me mordió como un perro rabioso y otra que machacó mis músculos como una roca punzante. En este momento, el tiempo transcurrido ha mitigado el dolor y ha hecho más dulce el recuerdo. En ese día corrí como un fantasma volando al cielo para cumplir con la montaña y despedir al avión que se llevó mi alma.

lunes 30 de junio de 2008

CRÓNICA II RUTA BTT RÍO SAN JUAN CASTILLO DE LOCUBÍN 29 de junio 2008




II RUTA BTT RÍO SAN JUAN
29 de junio 2008.

El domingo 29 de junio un puñado de ciclistas de la Peña Alcalaína disfrutamos de una auténtica jornada ecológica. Llegamos a la salida pedaleando desde nuestros puntos de origen, lo mismo que la vuelta a casa, de tal manera que ida y vuelta fueron de hecho una cicloturista privada de la Peña.


A las ocho y media partimos en dirección a Castillo de Locubín tras hacer algunas fotografías en la estación de autobuses. Cuando empezamos la carrera, estábamos ya fogueados tras la galopada mañanera. Es la nuestra una filosofía de la vida que en nada es diferente a la de los moteros de las Harley Davidson. Estas pruebas cicloturistas son para nosotros una forma de vida. Demostramos que lo importante no es solamente la carrera, la bici nos lleva a la salida y nos trae después de haber cruzado la meta. Nos sentimos orgullosos de trenzar nuestro camino a dos ruedas con el entorno natural, más allá de las pruebas organizadas. Nuestra afición no es un mero y mecánico pedalear como el de una bicicleta estática en el salón de su casa.


En el cicloturismo, también preconizamos una forma de vida en la que el invento de Leonardo Da Vinci no sólo es herramienta para participar en una prueba, sino para llegar montados en bici a la carrera y volver, tras la comida, también en bici, en un pulso contra el sol y el cansancio, hasta nuestras casas.

En esta ocasión, he querido empezar y terminar el vídeo de la II cicloturista btt río San Juan con imágenes de camaradería porque así queda un testimonio de la filosofía del ciclismo por caminos que se van haciendo al pedalear entre los variados paisajes naturales de inigualables contrastes que ofrece la campiña de la Sierra Sur de Jaén: olivares, encinares, frondosos vergeles con árboles frutales, campos polvorientos, pajonales, cerros, vaguadas, senderos, vericuetos, caminos de tierra y piedras sueltas cruzando algún arroyo como el Guadalcotón que fluye desde Alcalá para unirse al río San Juan.

Este rebelde duende a dos ruedas que ayer me acompañaba más que nunca, explica que haya realizado menos tomas de la carrera propiamente dicha. Tenía tantas imágenes de ese espíritu en el que no cabíamos más que nosotros, que no hice apenas fotos del resto de la prueba. Porque la esencia de lo que significa la bicicleta, la Peña, ese ánimo ya estaba recogido en la cámara desde que iniciamos la ruta hacia el vecino pueblo de Castillo de Locubín. Las primeras imágenes así como las últimas condensaban sintéticamente la idea de que casi la carrera era lo de menos.

La Peña Alcalaína, nosotros, preconizamos una forma de vida. Salimos temprano con la bici y volvimos con nuestras máquinas después de la fiesta y la entrega de premios y regalos en el paraje natural del Río San Juan, convivimos, rodamos, comimos y nos cansamos juntos.

Antes de la prueba, tardamos unos quince minutos en llegar al paseo del municipio de la fiesta de la cereza. Fuimos haciendo grabaciones y fotos hasta el puerto de Castillo y desde allí nos dejamos caer en fila india por las sinuosidades de la carretera.

Reunidos casi doscientos participantes en el parque, de los cuales unos veinticinco ciclistas representábamos a la Peña Alcalaína, recogimos nuestros dorsales y saludamos a los conocidos de otros clubes allí presentes: la U.C. Los Barrios, Grana Bike, MTB Domingo Pérez, el Club Lucentino, BTT Antonio López, El Reventón, la AS. MTB Hiponova de Montefrío, el Club Ocio y Natura, los Intrépidos de Bailén, la MTB Alcaudetense, Sport Bike-Jaén, los Gallipatos de Parapanda, el C.D. Ciclismo Torreperogil, y el C.C. de Torrenueva.

Lejos de la experiencia de otras veces, la prueba fue una gesta épica. Hubo caídas espectaculares, accidentados, magulladuras en la palma de las manos, arañazos profundamente surcados en los brazos y piernas de algunos compañeros. El asfalto recogió sangre de varios participantes, afortunadamente nadie de la Peña hubo de abandonar.

Nuestras máquinas, verdaderos caballos de batalla, acabaron con heridas, radios quebrados, horquillas rotas, bujes torcidos, censores de los cuentakilómetros extraviados, pinchazos y reventones. Todos estos desmanes debidos a los baches, piedras sueltas, gravilla, en descensos bastante técnicos por tramos del 17 % de desnivel. Nos sorprendimos bajando por un sendero que sale de un bosque de encinas, desde la Camuña a 1100 metros de altitud hacia el camino de la Nava a unos 900 m, después de cruzar rápidamente la antigua N-432. Desde ahí, más cerca ya de la meta, seguimos descendiendo por toboganes, con chorreras longitudinales y algunas transversales, de más de un 20 % de desnivel justo antes de llegar al primer vado del arroyo Guadalcotón a unos 700 m. Toda esa segunda parte del circuito volamos a una velocidad impresionante hasta el parque natural del nacimiento del río San Juan, a 600 m.

Nuestras máquinas pasarán al taller de reparaciones “Mundo Hobby” donde otro excelente ciclista que también participó en esta ruta, Pedro Sánchez, mecánico como hay pocos, cuidará bien de ponerlas de nuevo a punto para la próxima carrera.

El trazado resultó de mayor dificultad que lo que seguramente pensaron los organizadores cuando concibieron el proyecto, especialmente en algunos endiablados tramos. La carrera dejó huellas en los cuerpos de las bicis y en nuestros propios cuerpos.
En comparación con la Primera, esta Segunda Marcha fue una serpiente disfrazada de paloma, y hemos sentido cómo, desde su apariencia cándida, nos mordía el fuerte latigazo de su dureza.

La salida arrancó por una calle bastante empinada de Castillo de Locubín a poco más de 700 metros de altitud, para bajar hacia el centro del pueblo; pasamos delante de una iglesia, nos dirigimos hacia el puente romano de Triana, salimos del municipio por una carretera estrecha y sinuosa entre vergeles, dirección al carril de la Isla, giramos a la derecha por el carril de las Andas hasta Las Pitas, carretera del Hoyo-Piedra, cruzamos a la izquierda por el camino del Baño, después a la derecha por la Colada de Fuente Mateos a Martos hasta las Ventas del Carrizal, donde algunos participantes se atrevieron por su cuenta y riesgo a adelantar al coche de la organización.

En esta localidad, torcimos a la izquierda por la carretera vieja de las Ventas hasta el carril a la derecha de Buenos Vinos-Las Casillas donde de repente hubo que poner plato mediano o chico y subir coronas. Algunos se bajaron de la bici, y rápidamente se apartaron para no estorbar a los que intentamos salvar el brusco desnivel, los baches y la gravilla sin apearnos. Llegamos al Polígono y desde allí entramos de nuevo, tras algo más de 20 km, en el interior del pueblo de Castillo de Locubín, hasta llegar al paseo. Hasta aquí, la primera parte del circuito en forma de ocho de Moebius, con toda la magia y misterio que esta figura podía aportar a la prueba. El primer rizo, que siguió una línea rompepiernas muy quebrada, con unos desniveles que oscilaban entre los 700 y los 600 m aproximadamente (Puente del Salado) había priorizado carriles de tierra, con muy escasos tramos de asfalto.

Así también sería el segundo rizo, que prefirió igualmente los caminos de tierra, pero más rompepiernas aún, con unos desniveles de ascenso progresivo desde los 700 m de Castillo de Locubín hasta el sendero que cruza el bosque de encinas a 1100 m en la cumbre de la Camuña, tras pasar por Puertollano a unos 850 m de altitud, desde donde arranca el último largo y duro ascenso que culmina cerca del Repetidor de TV en el Alto de la Camuña.

Tardaron demasiado tiempo en ofrecernos el avituallamiento. No hubo apenas plátanos, fuente de azúcares y potasio, sólo manzanas y agua. Tras una muy prolongada espera, se dio la salida otra vez desde el mismo lugar para iniciar la segunda parte del recorrido, la más dura. Subimos por carretera hasta un colegio y seguimos por el carril de las Pilillas.

En el camino de la Meloja, Jaime tuvo problemas con la transmisión zarpeada de barro, y como yo venía detrás de él, paré para ayudarle. Se llenó la mano derecha de grasa pero improvisó un manojo de hierbas para limpiarse. Durante un km pasó frotándose los dedos con la gavilla. Íbamos tranquilos, hablando con otro grupito de ciclistas. A mitad de este camino había un cortijo con una escalera muy antigua fabricada con palos ya muy secos, apoyada contra la pared, me llamó la atención y aproveché para inmortalizarla con mi cámara.

Llegué por fin a Puertollano. Rubén Montañés estaba esperando a su amigo que había venido desde Málaga para hacer esta ruta con él.

Empezó la dura y larga subida con rampas del 13 al 16 % de desnivel por el estrecho y sinuoso camino asfaltado hasta la Camuña, bordeado de aulagas con esas ramas terminadas en pinchos secos que causaron a más de uno algún pinchazo. Como siempre, adelanté a los ciclistas hasta el segundo avituallamiento perfectamente bien intercalado, para tomarme una botella de agua mineral y proseguir la ruta por la pista forestal.

Nos adentramos en un denso bosque en el que el sendero estaba engullido por las ramas de los árboles, cerrando el paso a los ciclistas. Y de nuevo la luz, el cielo, mientras descendíamos a una velocidad loca y apasionante por una estrecha vereda de un 17 % de desnivel, zigzagueante, vertiginosa, trialera, con piedras sueltas, apenas si podíamos divisar a lo lejos la sierra de Rompezapatos, y más cerca, al pie de la Camuña hacia el norte, la torre musulmana de la Nava.

Cruzamos la antigua nacional N-432 cortada por los vehículos de la policía y alguna moto de la organización, y apenas a un km, giramos súbitamente a la izquierda por un carril ancho entre olivos, después a la derecha la vegetación se había secado bruscamente: en los inmensos pajonales cantaban las chicharras.

De nuevo un giro a la izquierda y empezó el infierno. Hubo que mantener presionadas las manetas de los frenos, ir soltándolas ligeramente, para adaptarse a los hondos trazados areniscos de las chorreras. Ahí el desnivel se acentuó súbitamente y además tuvimos que cruzar el arroyo del Guadalcotón, en una geometría angular con dos vertientes de más de un 20 % de desnivel cada una, a ambos lados del vado. Había demasiados ciclistas arrastrando su bici delante de mí, tuve que bajarme yo también para evitar una intempestiva caída. Escalé empujando la bici más veloz que si hubiese intentando subir pedaleando sentado sobre el sillín.

Después de ese tremendo obstáculo, todo parecía fácil: cortos toboganes por caminos relativamente anchos. Fui adelantando puestos, aunque en esta cicloturista no se premiaba a los primeros clasificados, pero sí presentaba un larguísimo tramo libre no competitivo, en su segunda parte, desde Puertollano hasta la meta; además, con las piernas lanzadas en un pedalear de rápido molinillo y aspavientos redondos y vertiginosos, nada era óbice para que yo siguiera a ese ritmo. No aminoraron mi marcha ni las últimas duras rampas sobre las afloraciones resbaladizas de las rocas, ni los siguientes vados del río Guadalcotón, ni las curvas muy cerradas de los carriles hacia el parque natural del nacimiento del río San Juan a unos 600 m de altitud.

Al llegar a la meta, dejamos nuestras bicis apoyadas contra los troncos de los árboles que empezaban a extender su sombra pasado el mediodía en ese área recreativa; nos quitamos algunos los maillots quedando en bañador, y nos zambullimos en la principal poza del nacimiento del río San Juan, rodeada de elegantes bordes ribeteados de piedras.

En estos pequeños estanques de unos 50 cm de profundidad afluyen, brotando desde las rendijas y pequeñas cavernas de las rocas calcáreas, las subterráneas corrientes frescas y cristalinas que se antojaban aguas bautismales, con efectos hidratantes para nuestros cuerpos y antiinflamatorios para nuestras articulaciones, después de unos 60 km.

Tuvimos recorridos por caminos, travesías, carriles, senderos, vericuetos, colinas, subiendo cuestas muy empinadas, por duras rampas, y superando hábilmente descensos que requerían una cierta maestría bastante técnica para no caerse ni tener que bajarse de la bici, ni echársela al hombro, todo ello sin perder la velocidad media que cada uno se había marcado como otro objetivo, en esta prueba cicloturista.

De nuevo, como en la ruta btt alcaudetense, disfruté de mi tierra natal en todo su esplendor, debido a estas tormentas y lluvias de final de primavera y principios de verano. Al finalizar la marcha, mientras hablábamos, saboreamos unas ricas viandas servidas sobre anchas bandejas de entremeses variados: tapas de jamón, queso, chorizo, salchichón, etc. y al final un buen plato de “secretaria”, a la sombra de los frondosos árboles, charlando con los amigos de las peñas allí presentes.

Antonio González Martínez, 30 de junio de 2008.

domingo 29 de junio de 2008

II Marcha BTT Río San Juan Castillo de Locubín 29 de junio 2008

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lunes 23 de junio de 2008

IX RUTA DE LA AXARQUÍA, HOMENAJE A OSCAR DELGADO, NERJA, 22 de junio de 2008

IX RUTA DE LA AXARQUÍA DESDE EL COCHE DEL ÁRBITRO

El domingo 22 de junio se celebró, un año más, la esforzada ruta de la Axarquía oriental. Hay más pruebas que se vienen organizando en el interior de la región: la de Alfarnate, conocida como “Pirineo de la Costa del Sol” y la denominada “Marcha cicloturista la Tortuga” que sale de la Viñuela, pasa por Vélez-Málaga y tiene su meta en el boquete de Zafarraya. En estas rutas he participado varias veces, en algunas ocasiones han sido puntuables para la Copa de Andalucía de cicloturismo en carretera.

En esta IX edición y debido a un contratiempo, no pude participar en calidad de ciclista, pero sí como reportero gráfico, en el vehículo descapotable conducido por Dimitri, un belga de Flandes instalado en Nerja desde hace ya varios años, con quien fui manteniendo conversación en francés a lo largo de toda la ruta.

En el mismo coche acompañé a Sergio, joven árbitro que iba de copiloto. Esta nueva actuación únicamente como fotógrafo, en el coche que precedía a los ciclistas, fue una experiencia inolvidable y seguramente un privilegio irrepetible.

Medio centenar de ciclistas corrieron en esta IX ruta de la Axarquía. Muchos de ellos me pidieron durante el trayecto y sobre todo al final, mientras nos tomábamos la tradicional paella ofrecida por la organización en el Colegio de Educación infantil y Primaria San Miguel, que no tardara en elaborar la presentación de fotos y secuencias fílmicas. Con la ayuda de Lola, siempre dispuesta a colaborar conmigo, ya se pueden ver los montajes en la web cicloturista Sierra Sur de Jaén http://www.ciclistas.org/sierrasur/ Puede verse igualmente una presentación con algunas de las fotos que tomé en http://antoine-abatonsrompus.blogspot.com/2008/06/22-de-junio-de-2008-nerja.html . También podrán leer esta sucinta crónica que les prometí.

Llegué al Hostal la Ermita cuando ya faltaba poco para la salida. Saludé a Salvador, el responsable de la A.C. Balcón de Europa, al árbitro y al chofer belga, que estaban sentados en la terraza de la cafetería. Les comenté el lamentable imprevisto que me impedía participar en la carrera y Dimitri me ofreció subir en su descapotable desde el que tomé fotos de alta calidad e hice grabaciones con la cámara del móvil, desgraciadamente con una muy débil resolución. De haber sabido que iba a ir montado en un coche, dedicado exclusivamente a mi pasión por la imagen, me habría llevado una cámara de vídeo mejor.

La salida oficial se dio en el Parque de Verano Azul, al lado del Barco de Chanquete “La Dorada”. Por desgracia no acudió ningún miembro de la Peña Alcalaína. El propio presidente Jaime Castillo, en el último momento falló a esta cita por un contratiempo. Lamenté la ausencia de nuestros colores entre la nube de participantes. Habría sido genial no solamente por mi privilegiada situación en el asiento trasero del descapotable delante de los ciclistas, sino también porque al finalizar la ruta, como les propuse a mis paisanos en el foro, podíamos habernos dado una vuelta por las callejuelas típicas que desembocan en el Balcón de Europa, respirar aire marítimo sobre el acantilado semicircular de esta encantadora plaza, enclavado entre dos impresionantes playas, y tomar algunas instantáneas en este lugar de un encanto muy especial a orillas del Mediterráneo, con sus fantásticas vistas al mar, punto de encuentro para turistas entre la costa del sol y la costa tropical.

Arrancó Dimitri el deportivo e inició una travesía por la principal calle de Nerja, en dirección al cruce de la famosa playa de Maro, lugar que conozco por mi afición al submarinismo. Existen algunas calas de excepción para los aficionados al buceo, desde ésta hasta Cabo de Gata, pasando por La Herradura, La Rijana, etc. Es una pena que la pesca de arrastre esté acabando con las tortugas, principales depredadoras de las medusas. Nuestras playas están plagadas de estos celentéreos, algunas especies muy peligrosas, pues el roce de sus tentáculos inocula sustancias urticantes y produce quemaduras que dejan cicatrices indelebles en la piel.

Desde la glorieta del cruce de la playa de Maro, subimos hacia otra rotonda, la de la Cueva de Nerja y desde ahí nos dejamos caer de nuevo hacia el pueblo. Enlazamos con la carretera que va bordeando el mar en dirección de Torrox-Costa y en este punto nos desviamos hacia la Axarquía interior: ascendimos por la vertiente oeste de la Sierra Almijara. Otros años se ha subido por la ladera oriental hacia Frigiliana.

Llegados a Torrox pueblo, nos reagrupamos. Los ciclistas pidieron agua, pero falló el avituallamiento. Era la primera vez que esto sucedía. Para salir del paso, Salvador trajo algunas botellas, pero fueron escasas. Subimos a una velocidad media bastante alta, en medio de un calor agobiante.

Desde este municipio, se lanzó la cronoescalada de 13 km hasta el Puerto de Cómpeta. El árbitro ordenó a Dimitri que tomara más velocidad. Perdí de vista a los ciclistas. Uno de ellos se había escapado detrás de la moto de la organización, que nos seguía a unos trescientos metros. La distancia se fue incrementando, apenas si distinguía al ciclista, lejos ya detrás de la moto. Dejé de grabar. Lástima que los megapixels de la cámara del móvil sean escasos para las tomas con zoom.

A mitad del ascenso, aproximadamente, se produjo una bajada sinuosa muy significativa de unos dos kilómetros, durante ese descenso el ciclista escapado nos sorprendió: se nos echó casi encima. Otra orden de Sergio, el árbitro, a Dimitri y de súbito nuevo acelerón. La carretera presentaba curvas a la izquierda, a la derecha, sin cesar. El coche de Dimitri se agarraba bien al asfalto, yo iba tranquilo, pero no pude hacer fotos al campeón que había sacado ya una distancia insuperable al grupo de unos cinco perseguidores. Eché de menos mi otra cámara con mayor resolución. Ojalá hubiera sabido que haría esta ruta en el coche del árbitro.

A pocos km de la meta, plantado en mitad de la estrecha carretera y en plena curva, un rebaño de cabras, expectadoras de excepción, emitía balidos ante la vertiginosa escalada del ciclista que nos adelantó en un santiamén por la derecha. El vehículo y las motos mantuvieron al rebaño apretado contra el pretil, dejando un paso estrechísimo entre la roca vertical del talud y el borde del asfalto al corredor que venía lanzado desde el municipio de Torrox. Esta maniobra le rompió el ritmo, qué duda cabe, pero el ciclista seguía subiendo, levantado sobre el sillín, sabiendo que el triunfo ya era suyo. Aproveché para filmarlo mientras Dimitri lo adelantaba y lo dejaba lejos, absorbido como un granito de asfalto en el negro y resplandeciente pavimento. Hace unos años esta carretera estaba plagada de baches. Yo participaba con mi btt “réplica coronas”, calzadas sus yantas con cubiertas de tacos. En la actualidad es más liso el firme que un lago de hielo negro. Todos los ciclistas, inclusive los “beteteros”, de los que cada año hay menos, llevan ruedas lisas.

El sol me cegó los ojos en el siguiente tramo y dejé de grabar. Por fin llegamos a la meta. Una vez aparcado el descapotable, no esperé que me abrieran las únicas dos puertas delanteras ni el conductor ni el árbitro, di un salto y me fui rápidamente a buscar un lugar estratégico para filmar al ciclista que ya estaría a punto de coronar el puerto.

En efecto: ahí estaba ya, en la última curva, alzando los brazos en signo de triunfo.

Pensé que sería descalificado porque algunos jueces así lo hacen en estas pruebas. Aún resuenan las palabras del árbitro de la subida a Peña Escrita 2008. También en Priego de Córdoba fui testigo de ello en una prueba en la que participaron ciclistas alcalaínos, los jóvenes hermanos Vico entre otros, en el año 2002. En estos trances, como en cualquier juicio, las leyes y sus múltiples interpretaciones hacen que al final parezca que impera el capricho del juez que siempre ordena, manda y ejecuta como un dios algonquino, o mejor dicho como un rey soberano absolutista.

Vista para sentencia también esta crónica, pues ya sólo me queda evocar rápidamente que en la meta brilló la organización por la falta de avituallamiento sólido y creo que sí hubo algo de agua. Menos mal que estaba allí la oportuna Venta de Palma donde algunos entraron a beber algún refresco.

Después de tomar algunas instantáneas a amigos ciclistas de Motril y de Lucena, y del blanco centellear de las casas adosadas del municipio de Cómpeta, se inició la bajada por las altas sinuosidades de la ruta que serpenteaba hacia abajo siguiendo desde muy alto la corriente del río de Algarrobo y Sayalonga hacia el mar, pasando por los municipios del mismo nombre. En Algarrobo nos detuvimos para tomar unas tortas almendradas artesanales, típicas de este pueblo, muy dulces con una almendra entera en su corazón. Ahí nos dieron también agua y refrescos, “acuarius”, “coca-colas” y limonadas. Se desquitó la organización.

Pasamos por Algarrobo-Costa y desde ese punto cruzamos algunos pueblos costeros: Lagos, El Morche de Vélez-Málaga, Los Llanos, de nuevo Torrox-Costa… El árbitro decidió que no habría tramo libre al final de la ruta, por lo que la carrera fue neutralizada hasta Nerja. Precisamente este año que iba yo montado en un vehículo motorizado, ni sopló viento, acaso una brisa marina apenas perceptible.

En Nerja nos reunimos en el Colegio de Educación infantil y Primaria San Miguel donde nos ofrecieron latas de “acuarius”, “fanta” de limón y naranja, “coca-cola”, agua mineral y una paella que no me pareció tan buena como otros años.

Por fin la entrega de los trofeos: una figura mediana de ciclista, la misma para todos los afortunados, más bien pequeña, en mi opinión, en comparación con el trofeo de mármol liso, pulido, con vetas blancas y algunas color caramelo, que gané en una de estas pruebas, por gentileza de Unicaja. Igualmente nos obsequiaron con una camiseta naranja pero esta vez con el diseño de una cabra montés o tal vez un ciervo, en lugar del monumento natural de Nerja, el Balcón de Europa, que era lo propio en años anteriores, salvo alguna muy rara excepción.

Antes de despedirnos, me animaron los ciclistas a terminar pronto los vídeos y la crónica. Les apunté a algunos con un lápiz en pequeños trozos de cartón arrancados con la prisa de las mismas cajas de los refrescos, las direcciones de mi blog y de la Web Cicloturista de Sierra Sur de Jaén:

http://antoine-abatonsrompus.blogspot.com/

http://www.ciclistas.org/sierrasur


Antonio González Martínez.
Alcalá la Real, a 23 de junio de 2008.

domingo 22 de junio de 2008

22 de junio de 2008 Nerja IX RUTA AXARQUÍA, Homenaje a Oscar Delgado


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martes 17 de junio de 2008

Un paso más y el director del IES ALFONSO XI DE ALCALÁ LA REAL me echa los perros

Hola Benito:

Me siento bastante aislado en mi posición de defensa del francés como primera lengua extranjera en mi instituto. Por ese motivo, tus palabras han sido un poco de aire fresco en este ambiente enrarecido.

Muchas veces no sabemos cómo actuar para que sean eficaces nuestros esfuerzos. De ahí que el hecho de que vayáis a recurrir al Tribunal Contencioso-Administrativo me haya llenado de alegría. ¡Por fin alguien se decide a dar un paso para defender los derechos de los alumnos!

Resulta bochornoso al tiempo que humillante que se relegue a un profesorado cualificado y muy bien formado a los apoyos de otras asignaturas para completar el horario. Sobre todo sabiendo que no se trata de que los padres y los alumnos no elijan el francés, sino que no se les permite, no se les da la opción. Si esto resulta bochornoso y humillante mucho peor es la actitud de los directores de centros como el mío que directamente prohiben toda alusión o mención a este derecho de los padres y alumnos. El director está directamente secuestrando un derecho. Yo no domino lo jurídico, pero estoy convencido en mi interior de que se trata de un delito.

En cualquier caso, teniendo en cuenta la buena fe de las personas, por lo menos en este caso hay negligencia. Es posible que el desarrollo de la ley esté parándose, deteniéndose por un simple problema de pereza. En mi centro, no serían necesarias ni más plantilla ni otra infraestructura, nada más que tomar la decisión de aplicar la ley y ofertar el francés como primer idioma. En la actualidad somos tres profesores en el Departamento de Francés del IES Alfonso XI : un maestro adscrito al departamento de francés que lleva años impartiendo lengua e inglés en el primer ciclo de la ESO, una profesora interina que ocupa la plaza de otra profesora con destindo definitivo, pero en comisión de servicio, y un catedrático, yo, que también completa con lengua española. No estamos rentabilizados porque nos están infrautilizando para cubrir huecos impartiendo asignaturas de las que no somos especialistas, y además les estamos negando un derecho a los alumnos, el de elegir francés como primer idioma.

Para más colmo, hoy que he sabido del acuerdo con ANDOGALIA, he llamado tanto a la Consejería como a la Delegación Provincial, y me he encontrado que nadie sabe nada. Es escandaloso en sí mismo. Que los que están ahí para ser garantes de las leyes y para aplicarlas, no sepan ni de su existencia. He estado casi toda la mañana enredado en un ovillo burocrático en el que nadie me ha sabido sacar de duda. Eso en sí mismo es una vergüenza y es escandaloso. Se han pasado la pelota unos a otros y he acabado mareado, dando más vueltas que una peonza.

Por más vueltas que le doy no encuentro una razón de ser de nuestra situación.

Personalmente, voy a asociarme a ANDOGALIA porque hacía muchos años que no veía una luz de esperanza en esta situación que te he descrito del departamento de francés de mi centro.

Te rogaría me indicases cómo puedo hacer efectiva mi afiliación.

Antonio González Martínez.

PRESENTACIONES DEL BLOG DE ANTOINE

Cazorla 20-4-2008